"Los católicos en internet debemos construir caminos de evangelización, no de odio e intolerancia".

Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla

Pontificia, Real, Ilustre, Franciscana y Muy Antigua Hermandad del Santo Rosario de la Divina Pastora de las Almas y Redil Eucarístico -CANTILLANA-

martes, 29 de abril de 2014

Traslado de la Divina Pastora de San Antonio a la Catedral de Sevilla

La imagen de la Divina Pastora presidirá el Pregón de las Glorias


Hoy martes 29 de abril tendrá lugar el traslado extraordinario de la Divina Pastora de San Antonio a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla, para presidir el Pregón de las Glorias, que será pronunciado mañana miércoles por don Carlos Crivell Reyes.

La procesión de traslado de la Divina Pastora de las Almas desde la antigua iglesia conventual de San Antonio de Padua, situada en la calle San Vicente, comenzará a las 18:00. La procesión en su camino a la Catedral discurrirá por: San Vicente, Plaza de San Antonio de Padua, Marqués de Mina, Teodosio, Juan Rabadán, Martínez Montañés, Baños, Virgen de los Buenos Libros, Santa Vicenta María, Alfonso XII, Plaza del Duque de la Victoria, Plaza de la Campana, Sierpes, Plaza de San Francisco, Hernando Colón, Alemanes, Placentines y Plaza Virgen de los Reyes,  entrando al templo catedralicio por la Puerta de Palos al filo de las 22:45 horas.

El cortejo lo abrirá la Banda de Cornetas y Tambores Madre de Dios de los Desamparados, y tras el paso irá la Banda de Música de María Santísima de la Victoria, Las Cigarreras.

Pregón de las Glorias (Miércoles 20:30 horas)
El Pregón correrá a cargo del cofrade D. Carlos Crivell Reyes siendo presentado por D. Gregorio Serrano López (Teniente de Alcalde Delegado de Fiestas Mayores del Excmo. Ayuntamiento de Sevilla). Interviene la Banda Sinfónica Municipal de Sevilla que interpretará: Virgen del Amparo de José Martínez Peralto y Glorias de Sevilla, de Manuel Marvizón.

Traslado de vuelta (Jueves 19 horas)
Procesión de regreso de la imagen de la Divina Pastora de San Antonio hasta la Iglesia de San Antonio de Padua con el siguiente itinerario previsto: salida por la Puerta de Palos, Avenida de la Constitución, Plaza Nueva, Granada, Plaza de San Francisco, Francisco Bruna, Plaza del Salvador, Cuna, Orfila, Javier Lasso de la Vega, Aponte, Jesús del Gran Poder, Las Cortes, Plaza de la Concordia, Plaza de la Gavidia, Cardenal Espínola, Plaza de San Lorenzo (Basílica del Gran Poder), Parroquia de San Lorenzo (cruzando por su interior), Hernán Cortés, Alcoy, Marqués de la Mina, San Antonio de Padua, San Vicente y entrada.

Referencia histórica.- Esta hermandad tuvo sus orígenes en la predicación del Venerable padre fray Isidoro de Sevilla en la iglesia de San Lorenzo, por los años de 1730. A sus instancias se formó una congregación de niños, que luego más tarde se convirtió en hermandad. Durante cierto tiempo funcionó también como congregación de señoras. Primitivamente estuvo en la capilla donde se venera hoy la imagen de María Stma. en su Soledad. En 1911 pasó al convento de San Antonio de Padua, reorganizándose en 1939. Destacó su participación en la Semana Mariológica de mayo de 1982, con procesión extraordinaria al templo del Divino Salvador.

Referencia artística.- La imagen es de gran unción y dignidad expresiva, quizá dentro del círculo de gran escultor Montes de Oca. Unos la creen realizada en 1730 y donada por un canónigo de Lima; otros en torno a 1750. El cordero lo talló en 1972 Francisco Buiza, con su habitual barroquismo. Juan Fernández (hijo) labró la sencilla aureola de doce estrellas.

Se dispone a los pies de un árbol, generalmente figurado con hojas de álamo plateado. En primer plano hay un Niño Jesús vestido de zagalillo. El paso lleva candelabros y respiraderos metálicos, éstos últimos agrandados en 1997, al ampliarse de manera considerable la parihuela. Un escogido exorno floral, con variedad de especies coloristas, contribuye a la adecuada ambientación bucólica

viernes, 25 de abril de 2014

Últimos días de la exposición "Miradas de Turina a las cofradías de Sevilla"

Nuestra Hermandad participa en la exposición aportando diverso material documental y fotográfico que muestra la vinculación del compositor sevillano y su familia con la Divina Pastora de Cantillana.  

 

Hasta este domingo 27 de abril, sigue abierta la exposición que, desde el pasado día 9, ha mostrado la faceta más desconocida del compositor, su afición por la imagen y la fotografía, a la par que, a través de sus objetos personales y otros cedidos por instituciones y particulares, se ha abordado su religiosidad y su vinculación con contadas hermandades entra las que destacan la Hermandad de Pasión, del Amparo, de las Penas de San Vicente, El Valle, el Gran Poder y la Esperanza Macarena de Madrid, la Vera-Cruz de Sanlúcar de Barrameda y la Divina Pastora de Cantillana. 

Precisamente nuestra hermandad participa en esta muestra aportando el libro de hermanas donde figuran inscritas Joaquina Vargas Jiménez y Concepción Pérez y Vargas, abuela y madre del compositor, que se podrá ver junto a la partitura de la copla dedicada a nuestra titular, compuesta en agosto de 1900 (Plegaria para voces y piano. Op.22). También podrán contemplarse en esta exposición un antiguo ejemplar de la Novena a la Divina Pastora que perteneció a la abuela de Joaquín Turina y un cuadro con la primera fotografía conocida de la Divina Pastora (Ca. 1865) perteneciente también a su familia, junto con una fotografía de su madre, que además de ser hermana de la Divina Pastora, perteneció también al Coro de mujeres.

En la muestra pueden contemplarse cincuenta fotografías tomadas por Turina a hermandades y cofradías de Sevilla, así como parte de su colección de postales. Del mismo modo están expuestas las partituras de toda su obra religiosa, así como curiosos objetos personales y otros cedidos entre los que destacan el recién restaurado lienzo, Martínez Montañés viendo pasar al Señor de Pasión, del padre del compositor, el pintor costumbrista Joaquín Turina y Areal. Como no podía ser de otra forma, habrá también una sección dedicada a las fuentes de las que la Banda de Música del Sol se ha valido para llevar a cabo su nuevo disco 'A medianoche, música en las cofradías de Sevilla en el entorno de Joaquín Turina'.

Horario: De 11 a 14 y de 18 a 21 h; domingo de 11 a 14 h.

martes, 22 de abril de 2014

Entrevista de El Correo de Andalucía al hermano mayor de la Divina Pastora de Cantillana


En el día de hoy la edición impresa del diario El Correo de Andalucía ha publicado una entrevista a nuestro hermano mayor, Antonio Arias Solís, que reproducimos a continuación y que está disponible también en la web de El Correo y que ha sido realizada por el periodista Juan Carlos Romero.

«Tenemos que dar un mensaje de esperanza anunciando a Jesucristo»

Casado y con dos hijos, Antonio Arias Solís es desde el año 2010 hermano mayor de la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana, y con entusiasmo anuncia su intención de presentarse a la reelección para continuar con esta función cuando dentro de dos años se llame a elecciones. Como lo hicieran sus antepasados a lo largo de tres siglos desde la fundación de la hermandad, en 1720 por parte de Fray Isidoro de Sevilla, este hijo y padre de cantillaneros mantiene hoy el compromiso de su familia desde dentro, y prepara el tercer centenario fundacional para 2020.

Antonio Arias abre las puertas de una de las corporaciones religiosas con más solera de la provincia de Sevilla, la Hermandad de la Divina Pastora de Almas de Cantillana, para hablar del papel que han desempeñado y desempeñan hoy estas corporaciones de la Iglesia, y las formas en que esta hermandad, que en 2020 alcanzará los trescientos años desde su fundación, se ha manifestado en el día a día de los cantillaneros más allá de un festejo que moviliza a miles de devotos, el del 8 de septiembre, declarado de Interés Turístico en Andalucía.

¿Qué función estima que tiene como hermandad en el seno de la Iglesia?

Las hermandades, por encima de todo, son parte de la Iglesia, y no podemos estar ajenos a sus necesidades. La Iglesia pide que, como verdaderos cristianos, vivamos nuestra fe a la luz del Evangelio, comprometidos con nuestras parroquias, dando testimonio de Jesucristo en todos los ámbitos de nuestra vida, trabajo, familia, etc., que seamos cristianos ejemplares. En definitiva, lo que nos pide Jesús en el Evangelio: que seamos luz del mundo y sal de la tierra. Solo de esta manera cobra sentido nuestro culto público a Dios y a su santa Madre, y todas nuestras actividades.

Las hermandades nacen de una sociedad y de un momento determinado y van evolucionando con ella ¿Qué aporta la hermandad a la sociedad local en estos momentos?

Sin duda, las hermandades evolucionan, aunque en esencia se conservan los ritos, las procesiones, la forma de montar los altares, las tradiciones y lo fundamental: la Fe y el amor a Dios y a su Madre, bendita Pastora de nuestras almas. Las necesidades actuales no son las que existían en el siglo XVIII cuando se funda nuestra hermandad. Nos ha tocado vivir unos tiempos difíciles para los cristianos, en una sociedad secularizada, que intenta quitarnos a Dios de nuestra vida cotidiana. Por ello, creo que debemos aportar a esta sociedad lo que nos pide el Papa, vivir nuestra Fe y transmitirla. De esto se trata, de evangelizar, que seamos verdaderos apóstoles en medio de una sociedad en la que no está de moda ser cristiano. Tenemos que dar un mensaje de esperanza, anunciando a Jesucristo con valentía y sin complejos, dando testimonio de nuestra Fe desde la hermandad.

¿De qué formas se hace presente la idea de hermandad en la vida de los cantillaneros?

La hermandad yo la comparo con una gran familia. No podemos estar ajenos al dolor y al sufrimiento cuando lo padece uno de sus miembros. En estos tiempos difíciles de falta de trabajo, ahí tiene que estar la familia apoyando. En ese sentido, estamos trabajando en un proyecto común con las demás hermandades del pueblo, a través de una asociación de reciente creación en la que atendemos a familias necesitadas, suministrándoles alimentos, además de atender nuestra propia bolsa de caridad y colaborar con Cáritas parroquial.

El Papa Francisco decía que la Iglesia necesita a pastores con olor a oveja, que estén en medio del rebaño ¿Cómo se puede extrapolar este mensaje a la acción que llevan a cabo?

El Papa ha estado muy acertado con esa expresión, pastores con olor a oveja, en medio del rebaño, preocupándose por todos, dejando a las noventa y nueve para buscar la oveja pérdida. Pienso que ahí es donde debemos estar las hermandades, no ajenos a los problemas, buscando al necesitado, al pobre, al que sufre, al joven… llevando a la práctica el Evangelio: evangelizando. En el encuentro con las hermandades, que tuvo lugar en Roma, el Papa nos recordaba que «las hermandades han sido fragua de santidad de muchos que han vivido con sencillez una relación intensa con el Señor» y que «la piedad popular es una senda que lleva a lo esencial si se vive en la Iglesia en comunión profunda con nuestros pastores».

Es notoria la rivalidad entre dos advocaciones marianas en un pueblo como Cantillana. Así consta desde hace siglos ¿Puede esta rivalidad entre dos advocaciones restar al sentido religioso de las hermandades y a la doctrina de la Virgen en el seno de la Iglesia?

A esta pregunta voy a contestar con unas palabras del beato cardenal Spínola que, siendo arzobispo de Sevilla, nos honró con su visita el 8 de septiembre del año 1900 : «Yo no creo que esa rivalidad no sea una rivalidad santa, cuando lo que os disputáis es el amor a la Virgen… A todos les repito lo propio, amad a María. Todo está en Ella enlazado. Sin la Concepción no habría sido Madre de Dios, sin maternidad divina no habría subido al cielo para ser Reina Universal y sin su reinado no se concebiría su Pastorado». No se puede hablar de una rivalidad en lo esencial. Todos creemos lo mismo y perseguimos los mismos fines. El amor al prójimo y el respeto a todas las personas, aunque tengan opiniones diferentes a las nuestras, tienen que estar fuera de discusión. Podemos tener nuestros propios puntos de vista, nuestros gustos personales, nuestras devociones, y eso no va en contra de ningún principio evangélico.

¿Qué cree que ha hecho posible que se mantengan, con gran devoción y capacidad de movilización, a tantas sensibilidades y devociones en una localidad como Cantillana?

Todo lo que tenemos se lo debemos sin duda a los que nos han precedido, a nuestros mayores y antepasados, que han sabido transmitirnos el amor a Dios y su Madre, en este caso como Divina Pastora, conservando tradiciones y costumbres de siglos. Esta fuerza de la familia es la que ha mantenido y tiene que mantener viva la devoción y la fe.

¿Qué hitos puede señalar que considera que no son, todavía hoy, muy conocidos en nuestra provincia del devenir histórico de la hermandad de la Divina Pastora?

En casi tres siglos se han ido sucediendo acontecimientos que son los que la han hecho grande. Como la intercesión dispensada en la epidemia de fiebre amarilla del año 1800. Fue un hito para la historia de la hermandad la visita del beato Marcelo Spínola y su participación en las fiestas pastoreñas. El cardenal se hizo hermano y autorizó a la hermandad la construcción de un camarín y una capilla propia en la parroquia. La devoción hizo que se levantara en honor a la Divina Pastora una ermita con las aportaciones de los devotos. También destaca la imposición de la primera medalla de oro de Cantillana, que el Ayuntamiento concedió a nuestra titular.

domingo, 20 de abril de 2014

" El Señor ha resucitado"

Evangelio según San Juan 20,1-9. 

"El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada. Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".

Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más rápidamente que Pedro y llegó antes.

Asomándose al sepulcro, vio las vendas en el suelo, aunque no entró. Después llegó Simón Pedro, que lo seguía, y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo, y también el sudario que había cubierto su cabeza; este no estaba con las vendas, sino enrollado en un lugar aparte. Luego entró el otro discípulo, que había llegado antes al sepulcro: él también vio y creyó.

Todavía no habían comprendido que, según la Escritura, él debía resucitar de entre los muertos."

"Este es el día"

"Este es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo” (Sal. 117,24)... Como cristianos nacimos para el Reino de Dios desde nuestra más tierna infancia... pero, aun siendo conscientes de esta verdad y creyendo plenamente, tenemos muchas dificultades en acoger este privilegio y pasamos largo tiempo en comprenderlo. Nadie, por supuesto, lo comprende plenamente... Y hasta en este gran día, este día entre los días, donde Cristo resucita de entre los muertos... nosotros estamos como recién nacidos... a los que les faltan ojos para ver y un corazón para comprender quiénes somos verdaderamente... Este es el dia de Pascua, repitámoslo una y otra vez, con un respeto profundo y una gran alegría. Como los niños cuando dicen: " Ha llegado la primavera " o " mirad el mar ", para expresar la idea..., digamos: " he aquí el día entre los días, el día real (Ap. 1,10 griego), el día del Señor. He aquí el día en que el Cristo ha resucitado de entre los muertos, el día que nos trae la salvación".

    Este es el día que nos trae lo más grande que podemos comprender. Es el día de nuestro descanso, nuestro verdadero sábado; Cristo ha entrado en su descanso (He 4), y nosotros con Él. Este día nos conduce, en prefiguración, a través de la tumba y las puertas de la muerte, hasta el tiempo del descanso en el seno de Abraham (Hech. 3,20; Lc 16,22). Estamos bastante cansados de la oscuridad, el cansancio, la tristeza y el remordimiento. Estamos bastante cansados de este mundo agotador. Estamos cansados de sus ruidos y su jaleo; su mejor música, es sólo un ruido. Pero ahora reina el silencio, y es un silencio que habla...: tal es nuestra suerte en lo sucesivo. Hoy es el comienzo de días tranquilos y serenos, en los que podemos escuchar a Cristo, con su " voz dulce y tranquila " (1R 19,12), porque el mundo ya no habla más.

    Despojémonos de este mundo, y revistámonos de Cristo (Ef. 4,22; Rm 13,14)... ¡Esforcémonos en desvestirnos así, para revestirnos de cosas invisibles e imperecederas! Esforcémonos en crecer en gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador, día a día, año tras año, hasta que nos lleve con Él... en el Reino de su Padre y nuestro Padre, de su Dios y nuestro Dios (Jn 20,17).

Beato John Henry Newman (1801-1890)



 «Recordemos lo que decían los judíos cuando insultaban al Hijo de Dios clavado en la Cruz: “Si es el rey de Israel, que baje de la Cruz y creeremos en Él”. Si Jesucristo hubiera bajado entonces de la Cruz, cediendo a los insultos de los judíos, no hubiera dado pruebas de paciencia; pero esperó un poco, toleró los oprobios y las burlas, conservó la paciencia y dilató la ocasión de que le admirasen; y el que no quiso bajar de la Cruz, resucitó del sepulcro. Más fue resucitar del sepulcro que bajar de la Cruz; más fue destruir la muerte resucitando que conservar su vida desobedeciendo: Pero como viesen los judíos que no bajaba de la Cruz, cediendo a sus insultos, creyeron al verle morir que le habían vencido, y se gozaron de que habían extinguido su nombre; mas he aquí que su Nombre creció en el mundo por la muerte, con la cual creía esta turba infiel que le había borrado; y el mundo se complace al contemplar muerto a Aquel a quien los judíos se gozaban de haber dado muerte, porque conoce que ha llegado por la pena al esplendor de su gloria.»

San Gregorio Magno

                   

sábado, 19 de abril de 2014

Reflexiones para cada día de la Semana Santa: Sábado Santo

SÁBADO SANTO

Evangelio según San Lucas 24,1-12. 

El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes.

Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: 'Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día'". Y las mujeres recordaron sus palabras.

Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás. Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles, pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron.

Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido.



Comentario del día

Los hombres se pasan la vida pensando en lo que harán cuando se vayan a morir y en cómo dejar claras sus últimas voluntades... Y para ello, hacen su testamento aún en plena salud, por temor a que los dolores mortales les impidan manifestar sus intenciones. Pero Nuestro Señor sabía que ÉI conservaba su vida y la entregaría cuando quisiera y dejó su testamento para la hora de la muerte.

EI Salvador no quiso dejarnos su testamento hasta la Cruz, un poco antes de morir y allí, antes que nada, lo selló. Su sello no es otro sino ÉI mismo, como había hecho decir a Salomón, hablando por medio de él a un alma devota: "Ponme como un sello sobre tu corazón".

ÉI aplicó su sello sagrado cuando instituyó el Santísimo y adorabilísimo Sacramento del Altar.

Después hizo su testamento, manifestando sus últimas voluntades sobre la cruz, un poco antes de morir, haciendo a cada hombre coheredero suyo.

Su testamento son las divinas palabras que pronunció sobre la cruz. Me voy a fijar en dos: dice el buen ladrón:"Señor, acuérdate de mi cuando estés en tu Reino"; a lo que Jesús responde: "Hoy estarás conmigo en el Paraíso".

Palabra de gran consuelo, porque lo que ha hecho su Bondad por el buen ladrón, lo hará por todos sus otros hijos de la Cruz, que son los cristianos.

Dichosos hijos de la Cruz, pues tenéis la seguridad de que os vais a arrepentir; tenéis la seguridad de que será vuestro Redentor y de que os va a dar la gloria.

Mirando a su Madre de pie, junto a la Cruz, con el discípulo amado, le dijo: "Mujer, he ahí a tu hijo" y puso en su corazón... ¿qué clase de amor? el amor materno.

Y María acepto por suyos a todos los hijos de la Cruz y se convirtió en Madre nuestra.

San Francisco de Sales

           

viernes, 18 de abril de 2014

Reflexiones para cada día de la Semana Santa: Viernes Santo

VIERNES SANTO

"Jesús Nazareno, Rey de los judíos". Jn. 19, 19

Para hablar de la Pasión, mediante la cual fuimos rescatados todos, tomaré como tema las palabras del título que Pilatos hizo escribir sobre la Cruz: "Jesús Nazareno, Rey de los judíos".

Jesús quiere decir Salvador, así que ha muerto porque es salvador y para salvar hacía falta morir.

Rey de los judíos, o sea que es Salvador y Rey al mismo tiempo. Judío significa "confesar"; por tanto es Rey pero de solo aquellos que le confiesen, y ha muerto para rescatar a los confesores; si, realmente ha muerto y con muerte de cruz.

Ahí tenemos pues, las causas de la muerte de Jesucristo: la primera, que era Salvador, Santo y Rey; la segunda, que deseaba rescatar a aquellos que le confiesen.

Pero, ¿no podía Dios dar al mundo otro remedio sino la muerte de su Hijo? Ciertamente podía hacerlo; ¿es que su omnipotencia no podía perdonar a la naturaleza humana con un poder absoluto y por pura misericordia, sin hacer intervenir a la justicia y sin que interviniese criatura alguna?
Sin duda que podía. Y nadie se atrevería a hablar ni censurarle. Nadie, porque es el Maestro y Dueño soberano y puede hacer todo lo que le place.

Ciertamente pudo rescatarnos por otros medios, pero no quiso, porque lo que era suficiente para nuestra salvación no era suficiente para satisfacer su Amor.

Y que consecuencia podríamos sacar sino que, ya que ha muerto por nuestro Amor, deberíamos morir también por ÉI, y si no podemos morir de amor, al menos que no vivamos sino sólo para ÉI.

Sermón de San Francisco de Sales. Viernes Santo, 25 de marzo de 1622. X, 360.


El trono de la cruz

    “El pueblo que caminaba en tinieblas ha visto una gran luz” (Is 9,1), la luz de la redención. Viendo al que los oprimía herido de muerte, este pueblo salió de las tinieblas para entrar en la luz. De la muerte pasó a la vida.

    El madero de la cruz sostiene al que creó el universo. Padeciendo la muerte para que yo tenga vida, aquel que sostiene el universo está clavado en el madero como un muerto. Aquel que con su aliento infunde vida a los muertos, exhala su espíritu desde la cruz. La cruz no le avergüenza sino que es el trofeo que da testimonio de su victoria total. Está sentado como juez justo en el trono de la cruz. La corona de espinas que lleva en la frente atestigua su victoria: “Tened ánimo, yo he vencido al mundo y al príncipe de este mundo, llevando el pecado del mundo.” (cf Jn 16,33; 1,29)

    Las mismas piedras del Calvario, donde, según una tradición antiguo fue enterrado Adán, nuestro primer padre, levantan su voz para testimoniar del triunfo de la cruz,. “¿Adán, dónde estás?(Gn 3,9) grita de nuevo Cristo en la cruz. “He venido hasta aquí en tu busca, y para poderte encontrar he extendido las manos en la cruz. Con las manos extendidas vuelvo al Padre para darle gracias por haberte encontrado, luego mis manos se extienden hacia ti para abrazarte. No he venido para juzgar tu pecado sino para salvar por mi amor a todos los hombres. (cf Jn 3,17) No he venido para declararte maldito por tu desobediencia sino para bendecirte por mi obediencia. Te cubriré con mis alas, encontrarás refugio en mi sombra, mi fidelidad te cubrirá con el escudo de la cruz y no temerás el espanto nocturno. (cf Sal 90,1-5) porque conocerás el día sin ocaso (Sap 7,10) Rescataré tu vida de las tinieblas y las sombras de la muerte. (Lc 1,72) No descansaré hasta que, humillado y abajado hasta los infiernos en tu busca, te haya introducido en el cielo.”

San Germán de Constantinopla (¿-733), obispo 
In Domini corporis sepulturam; PG 98, 251-260


                 

jueves, 17 de abril de 2014

Reflexiones para cada día de la Semana Santa: Jueves Santo

JUEVES SANTO

Evangelio según San Juan 13,1-15. 

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, él, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin. Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura.

Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura. Cuando se acercó a Simón Pedro, este le dijo: "¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?". Jesús le respondió: "No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás". "No, le dijo Pedro, ¡tú jamás me lavarás los pies a mí!". Jesús le respondió: "Si yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte".

"Entonces, Señor, le dijo Simón Pedro, ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!".
Jesús le dijo: "El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Ustedes también están limpios, aunque no todos". El sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho: "No todos ustedes están limpios". Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo: "¿comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor; y tienen razón, porque lo soy. Si yo, que soy el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes.


Comentario del día

Consideremos un poco cual es el amor que el Señor nos tiene y por el que somos tan profundamente amados.

Os ruego que os fijéis en el encanto que pone el Salvador para expresarnos el ardor de su pasión de amor, tanto en sus palabras y afectos como en sus obras.

En sus palabras lo vemos claro, pues nunca habló tanto de ningún tema como del amor suyo hacia nosotros y del deseo que tiene de que le amemos. Ved que celoso esta de nuestro amor:"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todos tus pensamientos, con todas tus fuerzas, con todo tu espíritu y con todo lo que tu eres, es decir, todo lo que tu puedas.

En el Santísimo Sacramento parece que nunca se cansa de invitar a los hombres a recibirlo, pues nos inculca en forma admirable todo el bien que tiene preparado para los que se acercan a ÉI dignamente. "Yo soy el Pan de vida" y tantas otras frases... Y hablando de su muerte, dice: "Con gran deseo he deseado celebrar esta Pascua con vosotros y nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos".

¿No creéis, queridas Hijas, que tenemos una gran obligación de responder, en cuanto podamos, a este amor incomparable con el que hemos sido y somos amados por Nuestro Señor?

Esta claro que se lo debemos; por lo menos pongamos empeño en dárselo. Amar a Dios con todo el corazón, ¿que otra cosa es sino amarle con todo nuestro amor, nuestro ardiente amor? Para llegar a esto, no debemos amar demasiadas otras cosas, al menos con particular afecto.

Amarle con todo lo que somos es abandonarle todo nuestro ser para permanecer totalmente sometidos a su Amor.

Sermón de San Francisco de Sales; 30 de septiembre de 1618. IX, 198.



               

miércoles, 16 de abril de 2014

Reflexiones para cada día de la Semana Santa: Miércoles Santo

MIÉRCOLES SANTO

Evangelio según San Mateo 26,14-25.

Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a ver a los sumos sacerdotes
y les dijo: "¿Cuánto me darán si se lo entrego?". Y resolvieron darle treinta monedas de plata.
Desde ese momento, Judas buscaba una ocasión favorable para entregarlo.
El primer día de los Acimos, los discípulos fueron a preguntar a Jesús: "¿Dónde quieres que te preparemos la comida pascual?". El respondió: "Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 'El Maestro dice: Se acerca mi hora, voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos'".

Ellos hicieron como Jesús les había ordenado y prepararon la Pascua.
Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: "¿Seré yo, Señor?". El respondió: "El que acaba de servirse de la misma fuente que yo, ese me va a entregar.
El Hijo del hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre será entregado: más le valdría no haber nacido!".

Judas, el que lo iba a entregar, le preguntó: "¿Seré yo, Maestro?". "Tú lo has dicho", le respondió Jesús


Comentario del día

El Espíritu Santo nos advierte: "El que esta de pie, cuide de no caer". Y en el Padrenuestro decimos: "no nos dejes caer en la tentación".

Nunca estamos seguros e invariables en lo referente a conservar el amor de Dios. EI primer ángel y Judas, que lo habían tenido, lo perdieron; y David y San Pedro también fallaron en un tiempo.

Me diréis: ¿Cómo es posible que quien tiene el amor de Dios pueda perderlo?, porque el amor, donde reside, resiste al pecado. Por tanto, ¿cómo puede entrar allí el pecado? Si el amor es fuerte como la muerte, duro en el combate como el infierno, ¿cómo pueden las fuerzas de la muerte o del infierno, es decir, los pecados, vencer al amor, el cual por lo menos le iguala en fuerza y las sobrepasa en ayuda y en derecho?
¿Cómo puede ser que un alma que razona, una vez que ha saboreado tan gran dulzura como es la del amor divino pueda jamás, voluntariamente, tragar las aguas amargas de la ofensa a Dios?

Hasta los mismos cielos están estupefactos y los ángeles se quedan pasmados de asombro al ver esta prodigiosa miseria del corazón humano, que abandona un bien tan amable para apegarse a cosas tan deplorables.

Mientras estamos en este mundo, nuestro espíritu esta sujeto a mil humores y miserias y por consecuencia fácilmente cambia, y muda en su amor. Solamente en el cielo ya no estaremos sujetos a cambios y permaneceremos inseparablemente unidos por amor a nuestro soberano Bien.

Porque es imposible ver a la Divinidad y no amarla. Pero aquí abajo, la entrevemos solamente a través de las sombras de la fe y nuestro conocimiento no es tan grande que no deje aun espacio para que entre la sorpresa de los otros bienes aparentes, los cuales se deslizan entre las oscuridades que se mezclan con la certeza y verdad de la fe. Se deslizan insensiblemente como raposas y demuelen nuestra viña florida.

San Francisco de Sales


Tratado del Amor de Dios. Libro IV, cap. 19, 

martes, 15 de abril de 2014

Reflexiones para cada día de la Semana Santa: Martes Santo

MARTES SANTO
Evangelio según San Juan 13,21-33.36-38. 

Después de decir esto, Jesús se estremeció y manifestó claramente: "Les aseguro que uno de ustedes me entregará". Los discípulos se miraban unos a otros, no sabiendo a quién se refería.

Uno de ellos -el discípulo al que Jesús amaba- estaba reclinado muy cerca de Jesús. Simón Pedro le hizo una seña y le dijo: "Pregúntale a quién se refiere". El se reclinó sobre Jesús y le preguntó: "Señor, ¿quién es?". Jesús le respondió: "Es aquel al que daré el bocado que voy a mojar en el plato". Y mojando un bocado, se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él. Jesús le dijo entonces: "Realiza pronto lo que tienes que hacer". Pero ninguno de los comensales comprendió por qué le decía esto. Como Judas estaba encargado de la bolsa común, algunos pensaban que Jesús quería decirle: "Compra lo que hace falta para la fiesta", o bien que le mandaba dar algo a los pobres.

Y enseguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche. Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'.

Simón Pedro le dijo: "Señor, ¿adónde vas?". Jesús le respondió: "A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás". Pedro le preguntó: "¿Por qué no puedo seguirte ahora? Yo daré mi vida por ti". Jesús le respondió: "¿Darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces".



“Antes que el gallo cante, me habrás negado tres veces.”

    San Pedro, uno de los apóstoles, se hizo culpable ante el Señor porque negaba conocerle, y no sólo esto, lo maldecía, blasfemaba, asegurando que no sabía de quien le hablaban. (Mt 26,69) ¡Qué golpe para el corazón de Nuestro Señor! ¡Ah, pobre Pedro, qué dices y qué haces! No sabes quien es, aquel que te llamó en persona para que fueras su apóstol, tú que habías confesado que él era el Hijo de Dios vivo. (Mt 16,18) ¡Ah, hombre miserable, cómo te atreves a decir que no sabes quien es! ¿No es aquel que hace poco estaba delante de ti para lavarte los pies, que te alimentó con su cuerpo y su sangre?

    ¡Que nadie presuma de sus buenas obras ni piense que no tiene nada que temer, ya que San Pedro había recibido tantas gracias y había prometido acompañar al Señor a la prisión y a la muerte, lo negaba nada ante una simple insinuación de una camarera.

    San Pedro, oyendo cantar el gallo, se acordó de lo que había hecho y lo que le había dicho su buen Maestro. Y reconociendo su falta salió y lloró amargamente y recibió el perdón de todos sus pecados. Oh, bienaventurado Pedro, por esta contrición recibiste el perdón general de tu gran deslealtad frente al Señor!...Sé que fueron las miradas sagradas de Nuestro Señor que penetraron tu corazón y te abrieron los ojos para reconocer tu pecado....Desde entonces, no dejó de llorar, principalmente cuando oía cantar al gallo por la noche y en la madrugada...Por este medio, de gran pecador se convirtió en un gran santo

"Ahora ha sido glorificado el Hijo del hombre y Dios ha sido glorificado en El". Jn. 13, 31

San Francisco de Sales
El libro de los cuatro amores, IV, cap. 5

lunes, 14 de abril de 2014

Reflexiones para cada día de la Semana Santa: Lunes Santo

LUNES SANTO
Evangelio según San Juan 12,1-11. 

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
Allí le prepararon una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los comensales.

María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume.

Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo:
"¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?".
Dijo esto, no porque se interesaba por los pobres, sino porque era ladrón y, como estaba encargado de la bolsa común, robaba lo que se ponía en ella.

Jesús le respondió: "Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre".
Entre tanto, una gran multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado.

Entonces los sumos sacerdotes resolvieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos se apartaban de ellos y creían en Jesús, a causa de él.

Comentario del día

Ayer recordamos el ingreso triunfal de Cristo en Jerusalén. La muchedumbre de los discípulos y otras personas le aclamaron como Mesías y Rey de Israel. Al final de la jornada, cansado, volvió a Betania, aldea situada muy cerca de la capital, donde solía alojarse en sus visitas a Jerusalén.

Allí, una familia amiga siempre tenía dispuesto un sitio para Él y los suyos. Lázaro, a quien Jesús resucitó de entre los muertos, es el cabeza de familia; con él viven Marta y María, hermanas suyas, que esperan llenas de ilusión la llegada del Maestro, contentas de poder ofrecerle sus servicios.

En los últimos días de su vida en la tierra, Jesús pasa largas horas en Jerusalén, dedicado a una predicación intensísima. Por la noche, recupera las fuerzas en casa de sus amigos. Y en Betania tiene lugar un episodio que recoge el Evangelio de la Misa de hoy.

Seis días antes de la Pascua -relata San Juan-, fue Jesús a Betania. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con Él a la mesa. María tomó entonces una libra de perfume de nardo auténtico, muy costoso, ungió a Jesús los pies con él y se los enjugó con su cabellera, y la casa se llenó de la fragancia del perfume.

Inmediatamente salta a la vista la generosidad de esta mujer. Desea manifestar su agradecimiento al Maestro, por haber devuelto la vida a su hermano y por tantos otros bienes recibidos, y no repara en gastos. Judas, presente en la cena, calcula exactamente el precio del perfume.

Pero, en vez de alabar la delicadeza de María, se abandona a la murmuración: ¿por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? En realidad, como hace notar San Juan, no le importaban los pobres; le interesaba manejar el dinero de la bolsa y hurtar su contenido.

«La valoración de Jesús es muy diversa», escribe Juan Pablo II. «Sin quitar nada al deber de la caridad hacia los necesitados, a los que se han de dedicar siempre los discípulos -“pobres tendrán siempre con ustedes”-, Él se fija en el acontecimiento de su muerte y sepultura, y aprecia la unción que se le hace como anticipación del honor que su cuerpo merece también después de la muerte, por estar indisolublemente unido al misterio de su persona» (Ecclesia de Eucharistia, 47).

Para ser verdadera virtud, la caridad ha de estar ordenada. Y el primer lugar lo ocupa Dios: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es como éste: amarás a tu prójimo como a ti mismo .

De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas. Por eso, se equivocan los que -con la excusa de aliviar las necesidades materiales de los hombres- se desentienden de las necesidades de la Iglesia y de los ministros sagrados.

¡Cuántas personas se comportan como Judas! Ven el bien que hacen otros, pero no quieren reconocerlo: se empeñan en descubrir intenciones torcidas, tienden a criticar, a murmurar, a hacer juicios temerarios. Reducen la caridad a lo puramente material -dar unas monedas al necesitado, quizá para tranquilizar su conciencia- y olvidan que -como escribe San Josemaría Escrivá- «la caridad cristiana no se limita a socorrer al necesitado de bienes económicos; se dirige, antes que nada, a respetar y comprender a cada individuo en cuanto tal, en su intrínseca dignidad de hombre y de hijo del Creador».

La Virgen María se entregó completamente al Señor y estuvo siempre pendiente de los hombres. Hoy le pedimos que interceda por nosotros, para que, en nuestras vidas, el amor a Dios y el amor al prójimo se unan en una sola cosa, como las dos caras de una misma moneda.

domingo, 13 de abril de 2014

Reflexiones para cada día de la Semana Santa: Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las Palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio de San Marcos.

En este día, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén, y la austera memoria - anamnesis - de la pasión que marcaba la liturgia de Roma. Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una evocación que no puede dejar de ser actualizada.

Vamos con el pensamiento a Jerusalén, subimos al Monte de los olivos para recalar en la capilla de Betfagé, que nos recuerda el gesto de Jesús, gesto profético, que entra como Rey pacífico, Mesías aclamado primero y condenado después, para cumplir en todo las profecías. .

Por un momento la gente revivió la esperanza de tener ya consigo, de forma abierta y sin subterfugios aquel que venía en el nombre del Señor. Al menos así lo entendieron los más sencillos, los discípulos y gente que acompañó a Jesús, como un Rey.

San Lucas no habla de olivos ni palmas, sino de gente que iba alfombrando el camino con sus vestidos, como se recibe a un Rey, gente que gritaba: "Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto".

Palabras con una extraña evocación de las mismas que anunciaron el nacimiento del Señor en Belén a los más humildes. Jerusalén, desde el siglo IV, en el esplendor de su vida litúrgica celebraba este momento con una procesión multitudinaria. Y la cosa gustó tanto a los peregrinos que occidente dejó plasmada en esta procesión de ramos una de las más bellas celebraciones de la Semana Santa.

Con la liturgia de Roma, por otro lado, entramos en la Pasión y anticipamos la proclamación del misterio, con un gran contraste entre el camino triunfante del Cristo del Domingo de Ramos y el Viacrucis de los días santos.

Sin embargo, son las últimas palabras de Jesús en el madero la nueva semilla que debe empujar el remo evangelizador de la Iglesia en el mundo.

"Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu". Este es el evangelio, esta la nueva noticia, el contenido de la nueva evangelización. Desde una paradoja este mundo que parece tan autónomo, necesita que se le anuncie el misterio de la debilidad de nuestro Dios en la que se demuestra el culmen de su amor. Como lo anunciaron los primeros cristianos con estas narraciones largas y detallistas de la pasión de Jesús.

Era el anuncio del amor de un Dios que baja con nosotros hasta el abismo de lo que no tiene sentido, del pecado y de la muerte, del absurdo grito de Jesús en su abandono y en su confianza extrema. Era un anuncio al mundo pagano tanto más realista cuanto con él se podía medir la fuerza de la Resurrección.

La liturgia de las palmas anticipa en este domingo, llamado pascua florida, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor.

jueves, 10 de abril de 2014

Inauguración de la exposición "Miradas de Turina a las cofradías de Sevilla"


En la tarde del miércoles 9 de abril fue inaugurada la exposición "Miradas de Turina a las cofradías de Sevilla" en el Centro Cultural Cajasol (C/Laraña, 4). A la misma asistió una representación de nuestra hermandad, que colabora con material documental y fotográfico, que muestra la vinculación del compositor sevillano y su familia con la Divina Pastora de Cantillana aportando, como ya anunciamos, el libro de hermanas donde figuran inscritas Joaquina Vargas Jiménez y Concepción Pérez y Vargas, abuela y madre del compositor, que se puede ver junto a la partitura de la copla dedicada a nuestra titular, compuesta en agosto de 1900 (Plegaria para voces y piano. Op.22). También se encuentran presentes en esta exposición un antiguo ejemplar de la Novena a la Divina Pastora que perteneció a la abuela de Joaquín Turina y un cuadro con la primera fotografía conocida de la Divina Pastora (Ca. 1865) perteneciente también a su familia, junto con una fotografía de su madre, que además de ser hermana de la Divina Pastora, perteneció también al Coro de mujeres. 

Despúes de ser inaugurada la exposición y presentada a los medios de comunicación, se pudo asistir a  una visita guiada por la misma, a cargo de Ana y Rafael Ruibérriz de Torres, responsables de la muestra, quienes explicaron con detalle el contenido de las dos salas que la componen. A continuación dio comienzo el concierto inaugural, titulado "Música en las cofradías de Sevilla en el entorno de Joaquín Turina" que contó con la participación del pianista Ignacio Torner, que tocó las piezas 'El Jueves Santo a medianoche' de Joaquín Turina, 'Soleá, dame la mano' de Manuel Font de Anta y 'Virgen del Valle' de Vicente Gómez-Zarzuela. Además, junto a la soprano sanluqueña Sara Rosique, interpretó la 'Saeta en forma de salve a la Virgen de la Esperanza' de Joaquín Turina con letra de los hermanos Álvarez Quintero, y junto a la cantaora Joana Jiménez, la marcha y saeta de la escena de la Plazoleta de Sevilla en la noche del Jueves al Viernes Santo, de la ópera Margot de Joaquín Turina.

La exposición permanecerá abierta hasta el 27 de abril en horarios de mañana y tarde (durante la Semana Santa sólo en horario de mañana) . Desde aquí queremos animar a todos nuestros lectores para que asistan a esta interesantísima exposición en la se muestra la faceta más desconocida del compositor Joaquín Turina.

Horario: De 11 a 14 y de 18 a 21 h; domingos de 11 a 14 h.
Horario especial de Semana Santa: de 11 a 14 h.

















miércoles, 9 de abril de 2014

Exposición "Miradas de Turina a las cofradías de Sevilla" en la Fundación Cajasol

Nuestra Hermandad participa en la exposición aportando diverso material documental y fotográfico que muestra la vinculación del compositor sevillano y su familia con la Divina Pastora de Cantillana.  

 

Hoy miércoles 9 de abril, a las 19 horas, se inaugurará en Sevilla la exposición "Miradas de Turina a las cofradías de Sevilla" en el Centro Cultural Cajasol (C/ Laraña, 4) en la que se podrá disfrutar de la faceta más desconocida del compositor, su afición por la imagen y la fotografía, a la par que, a través de sus objetos personales y otros cedidos por instituciones y particulares, se abordará del mismo modo su religiosidad y su vinculación con contadas hermandades entra las que destacan la Hermandad de Pasión, del Amparo, de las Penas de San Vicente, El Valle, el Gran Poder y la Esperanza Macarena de Madrid, la Vera-Cruz de Sanlúcar de Barrameda y la Divina Pastora de Cantillana. 

Precisamente nuestra hermandad participa en esta muestra aportando el libro de hermanas donde figuran inscritas Joaquina Vargas Jiménez y Concepción Pérez y Vargas, abuela y madre del compositor, que se podrá ver junto a la partitura de la copla dedicada a nuestra titular, compuesta en agosto de 1900 (Plegaria para voces y piano. Op.22). También podrán contemplarse en esta exposición un antiguo ejemplar de la Novena a la Divina Pastora que perteneció a la abuela de Joaquín Turina y un cuadro con la primera fotografía conocida de la Divina Pastora (Ca. 1865) perteneciente también a su familia, junto con una fotografía de su madre, que además de ser hermana de la Divina Pastora, perteneció también al Coro de mujeres.

La exposición estará abierta al público desde su inauguración hasta el próximo 27 de abril, si bien durante la Semana Santa podrá visitarse en horario de mañana. 

Podrán contemplarse cincuenta fotografías tomadas por Turina a hermandades y cofradías de Sevilla, así como parte de su colección de postales. Del mismo modo serán expuestas las partituras de toda su obra religiosa, así como curiosos objetos personales y otros cedidos entre los que destacan el recién restaurado lienzo, Martínez Montañés viendo pasar al Señor de Pasión, del padre del compositor, el pintor costumbrista Joaquín Turina y Areal. Como no podía ser de otra forma, habrá también una sección dedicada a las fuentes de las que la Banda de Música del Sol se ha valido para llevar a cabo su nuevo disco 'A medianoche, música en las cofradías de Sevilla en el entorno de Joaquín Turina'.


A las 20.00 se ofrecerá una visita guiada y a las 21,00 horas dará comienzo el concierto inaugural, titulado Música en las cofradías de Sevilla en el entorno de Joaquín Turina. De entrada libre hasta completar aforo, contará con la participación del pianista Ignacio Torner, que tocará las piezas 'El Jueves Santo a medianoche' de Joaquín Turina, 'Soleá, dame la mano' de Manuel Font de Anta y 'Virgen del Valle' de Vicente Gómez-Zarzuela. Además interpretará junto a la soprano sanluqueña Sara Rosique la 'Saeta en forma de salve a la Virgen de la Esperanza' de Joaquín Turina con letra de los hermanos Álvarez Quintero, y junto a la cantaora Joana Jiménez interpretará la marcha y saeta de la escena de la Plazoleta de Sevilla en la noche del Jueves al Viernes Santo de la ópera Margot de Joaquín Turina.

Horario: De 11 a 14 y de 18 a 21 h; domingos de 11 a 14 h.
Horario especial de Semana Santa: de 11 a 14 h.


JOAQUÍN TURINA Y LA DIVINA PASTORA DE CANTILLANA

En el año 1900, Joaquín Turina compone la plegaria A la Divina Pastora, su única creación dedicada exclusivamente a una imagen de Cantillana. Desde hacía muchos años tenía conocimiento de la posible existencia de una composición de Turina dedicada a la Pastora cantillanera; sin embargo, dicha partitura no aparecía en el archivo musical de la hermandad. Sólo en el índice del antiguo libro de música de la Hermandad de la Divina Pastora, recopilado por Manuel Carretero, aparecen reflejadas unas Coplas a la Divina Pastora por Joaquín Turina. En conversaciones con Florencio Arias Solís, valoramos muy seriamente la posibilidad de llevar a cabo algunas investigaciones encaminadas a localizar la antigua copla de Turina que, según antiguas y ya más que fidedignas fuentes orales, daban por salida de las manos de tan ilustre compositor.

Joaquín Turina con su madre, Concepción Pérez y Vargas, y su tía Rosa
Ocupaciones laborales y personales fueron aparcando de forma intermitente nuestro objetivo, aunque nunca cayó en el olvido y, bien juntos o por separado, no cejamos en nuestro empeño. Hace unos años, en compañía de mi mujer, me dirigía a un taller de encuadernación situado en el casco antiguo de la ciudad de Sevilla. Nuestra impuntualidad se tornó providencial y el casual incumplimiento de un horario comercial hizo que nos fuésemos a hacer tiempo a una librería cercana. Ojeando los lomos de los libros que descansaban sobre sus anaqueles, reparamos enseguida en unos sobre el gran músico Joaquín Turina. Mi mujer sugirió no desperdiciar la oportunidad y mirar con lupa las hojas de aquellos polvorientos libros. Finalmente, Mercedes Lomas Campos, nombre completo de mi mujer, consiguió leer, en uno de aquellos libros, una relación de obras de Turina anteriores a 1907, dentro de la cual figuraba una plegaria con el título A la Divina Pastora. No había dudas y no podía ser de otra manera: aquel título tenía que ser el de la antigua copla que, para ser cantada en su novena, había escrito Turina en honor de la entrañable Pastora de Cantillana.

Una vez contenido el júbilo inicial, nos pusimos en contacto con la familia del músico, depositaria de su obra y residente en Madrid. Había que comprobar si existía la partitura original en los fondos del Archivo Turina y, si así era, buscar la mejor manera de conseguir una copia. Aunque al principio las noticias fueron desalentadoras, pronto se tornaron en reconfortantes, pues recibimos respuesta afirmativa por Alfredo Morán Rojo, yerno de Turina y gran estudioso e impulsor de la obra de su suegro. Alfredo Morán me comentó la existencia de dicha partitura en el archivo referido y que no tendría inconveniente en enviarme lo más rápidamente posible, por correo, una copia de la misma. Así lo hizo y ya la plegaria de Joaquín Turina A la Divina Pastora vuelve a enriquecer el rico y variado legado musical de la hermandad de la Divina Pastora, figurando nuevamente como una de las principales piezas que conforman su antiguo archivo. A Alfredo Morán, casado con Obdulia Turina Garzón, mi más sincera gratitud. Desde un principio, todo fueron facilidades y extrema amabilidad. Enseguida captó mi especial interés por localizar tan ansiada obra, comprendiendo de inmediato, por mis exageradas y apasionadas explicaciones, el porqué de tan bucólico título para una obra que consideraba hasta entonces de origen incierto. Sólo pidió a cambio y muy modestamente, que se le enviara una grabación de la misma una vez que se interpretara.

Fotografía de la Divina Pastora de Cantillana  (Ca.1865)
Joaquín Turina Pérez nació en Sevilla, el 9 de diciembre de 1882. "Nací en Sevilla, el 9 de diciembre de 1882, en la casa nº 8 de la calle Ballestilla (hoy Buiza y Mensaque). Dicha calle tiene la forma de un embudo; ensanchada hacia la del Lagar, va estrechándose poco a poco, hasta convertirse en estrecho callejón, terminando en un recodo al desembocar en la de Goyenetas". Su padre, Joaquín Turina Areal, de ascendencia italiana, fue pintor destacado de la escuela sevillana. Su madre, Concepción Pérez y Vargas, nació en Cantillana y estuvo dedicada al cuidado de todos los suyos. Fue hermana de la Divina Pastora y formó parte como cantora del coro de mujeres de su hermandad. Así consta en el antiguo libro de hermanas de la Hermandad de la Divina Pastora, al igual que su madre Joaquina Vargas Jiménez, abuela materna del compositor .

No es mi propósito trazar una biografía de Turina, pues son múltiples y relevantes las escritas por grandes y expertos autores y a las que, sin duda, no podría añadir aportación alguna de interés. Sí quiero incidir en su gran categoría musical y en el hecho de estar considerado como uno de los mejores compositores españoles de todos los tiempos. Por ello, y a modo de cronología, considero interesante aportar algunos datos:

1892 - Comienza sus estudios de piano con Enrique Rodríguez.
1894 - En el Colegio de San Miguel de Sevilla comienza los estudios de Armonía y Contrapunto con Evaristo García Torres.
1902 - Marcha a Madrid para continuar su formación, permaneciendo en esta ciudad hasta 1905 con los lógicos paréntesis que supusieron sus habituales estancias en Sevilla durante los períodos vacacionales.
1903 - El 24 de noviembre fallece su padre.
1904 - El 11 de octubre muere su madre.
1905-1913 - Encontramos a Turina en París, cosechando éxitos y premios y relacionándose con los grandes maestros como Isaac Albéniz que le aconseja orientar su música hacia España.
1908 - Contrae matrimonio en Sevilla con Obdulia Garzón González.
1909 - Composición de la Sonata Romántica.
1910 - Nace en Sevilla su primer hijo: Joaquín.
1912 - Composición de La Procesión del Rocío.
1913 - Abandona París, rumbo a Sevilla, con carácter indefinido. Nace en Sevilla su hija María.
1914 - Se instala definitivamente en Madrid, en la Calle de Alfonso XI, número 5, hoy número 7, casa que todavía siguen habitando algunos descendientes.
1917 - Nace en Madrid su hija Concepción.
1919 - Nace en Madrid su hijo José Luis, apadrinado por Manuel de Falla.
1920 - Ingresa en el Teatro Real como concertador y compone la Sinfonía Sevillana.
1921 - Nace en Madrid su hija Obdulia.
1931 - Ingresa en el Conservatorio de Música de Madrid como catedrático de composición.
1932 - Fallecimiento de su hija María.
1935 - Recibe el nombramiento de académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid.
1940 - Venta de su casa natal de Sevilla. Creación de la Comisaría General de la Música, a cuyo frente figuran tres comisarios: Otaño, Turina y Cubiles. Fundación y primera actuación pública de la Orquesta Nacional de España.
1946 - Es nombrado académico de la Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, de Sevilla.
1949 - Fallece en Madrid, el 14 de enero, a la edad de 66 años.

En el catálogo de la obra de Joaquín Turina figuran un total de 104 títulos relacionados por orden cronológico, que fueron escritos entre los años de 1907 (fecha en que compuso el Quinteto en Sol Menor, para Piano y Cuarteto de Cuerda, que figura en el Opus 1) y 1947 (año en que aparece su última obra, cuyo título es Desde mi Terraza y registrada con el número de Opus 104). La catalogación de estas obras fue realizada por el propio Turina y hay que hacer constar que en ella no aparece reflejada su producción de la primera época, que iría desde el año 1897 a 1907, considerada como la obra de juventud del autor.

Alfredo Morán nos informa que, de las 40 composiciones que aproximadamente debió de escribir en Sevilla, solamente las primeras 29 llevan número de orden. El opus 1 debió ser realizada en 1897, cuando sólo contaba 14 años de edad, y el 29, última de esta primera catalogación, fue fechada el 3 de octubre de 1900. Después del opus 29, Scènes d’Enfants, compuso hasta 1907 alrededor de 30 títulos más, en los que no figura número de obra. Morán nos hace observar que esta primera catalogación nada tiene que ver con la que realizó años más tarde, poco tiempo después de su llegada a París y a la que ya hemos hecho mención anteriormente.

Desconocidas y olvidadas en un rincón del sombrío sótano de su casa de Madrid, las 60 obras que constituyen su primera producción fueron encontradas casi de forma fortuita y felizmente pasaron a engrosar su amplio legado y a cubrir el hueco existente e incomprensible que hallábamos en los primeros años de su andadura musical. Es en este inventario o catálogo en el que aparece registrada con el Opus 22 A la Divina Pastora (plegaria para voces y piano). Aunque esta copla no aparece fechada, me atrevería a asegurar que fue escrita por Turina en agosto de 1900, basando mi afirmación en los siguientes datos que considero más que fehacientes.

En este mismo catálogo aparece en el Opus 21 Las Cuatro Estaciones (poema sinfónico para piano) realizado en Sevilla el primero de agosto de 1900. En el opus 23 aparece Hoja de Álbum (piano) escrita también en Sevilla el 25 de agosto de 1900. Si A la Divina Pastora corresponde el Opus 22 y aparece justo entre las dos obras antes referidas y fechadas muy detalladamente, no hay lugar a dudas sobre su datación, teniendo en cuenta además que las primeras 29 obras fueron numeradas por el propio autor en orden a su aparición.


En ese mismo año de 1900, la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana esperaba con anhelo la visita del cardenal Marcelo Spínola y Maestre para asistir a su fiesta principal del 8 de septiembre. No era habitual en aquellos lejanos tiempos que un prelado se trasladase hasta un pequeño pueblo para presidir la Función Principal de Instituto de una corporación y presenciar además la solemne procesión de su Divina Pastora, que cambió ligeramente su tradicional itinerario para pasar por delante de la casa donde se alojaba el cardenal Spínola, hoy propiedad de la familia Sarmiento Solís, en la Calle Real.

También se estrenó el rico paño romántico de Jiménez Aranda como bello fondo para el "risco", ese altar de ensueño y de embeleso, que tanto nos atraía de niños y con el que seguimos extasiándonos año tras año.
En este contexto queda enmarcado el estreno de la plegaria A la Divina Pastora. No sabemos si fue casualidad o si se le encargó con motivo de la visita del cardenal Spínola. Lo más probable es que su madre, pastoreña y muy devota de la Divina Pastora, le pidiese una bella composición en honor de la Virgen, de cuyo coro llegó a formar parte, petición a la que su hijo accedió presto y muy gustoso cuando sólo contaba 18 años de edad. 
"Era yo [en 1900] un mozalbete que no salía de su ciudad más que en los veranos hacia las playas cercanas de Sanlúcar, Rota y Chipiona. Estudiando la música con el viejecito maestro de capilla; haciendo pinitos de compositor."

De enhorabuena está la Hermandad de la Divina Pastora de Cantillana por la recuperación de tan importante pieza, cuyo ejemplar autógrafo de Joaquín Turina se conserva en el archivo musical del gran compositor. Las notas de la plegaria A la Divina Pastora volvieron a elevarse por las naves de su templo parroquial como homenaje y ofrenda a su titular, sonando más impetuosas que nunca tras el largo silencio impuesto por décadas de olvido, estos versos escritos y musicados por el mismísimo Turina:

A ti, Pastora amada,
a ti, dulce María,
a ti la lengua mía canta con emoción.
Atiende mi plegaria,
préstame oído atento
y escucha tú mi acento
y escucha mi canción [...]

Tu siervo soy, María,
tu oveja soy, María,
tu hijo que te adora con sentida emoción [...]

Basilio Pérez Camacho


sábado, 5 de abril de 2014

El cristiano ante la Semana Santa

Ante la proximidad de la Semana Santa, es conveniente prepararse para celebrar con espíritu cristiano estos días. Tantos elementos añadidos a la Semana Santa, van empañando y desdibujando lo fundamental. Pero el olvido de lo esencial es como un virus o una carcoma, que mina y destruye todo poco a poco sin advertirlo.

Cristianos y comunidades, cofrades y cofradías no podemos olvidar cuál es el núcleo vital de la Semana Santa. La llamamos ‘santa’ porque ha sido santificada por la pasión, muerte y resurrección del Señor. Estos hechos son la prueba definitiva y permanente del amor misericordioso de Dios a los hombres, manifestado en la entrega total de su Hijo hasta la muerte y en su resurrección a la vida gloriosa. Cristo muere y resucita para liberarnos del pecado y de la muerte, y para devolvernos a la vida de amistad y de comunión con Dios y con los hombres. Lo que aconteció hace casi dos mil años, se hace actual en la liturgia y se expresa en las procesiones de Semana Santa.

Para celebrar de verdad el misterio del amor misericordioso de Dios, todo cristiano y, por tanto, todo cofrade, debe entrar en la Semana Santa con espíritu de fe y de conversión. Han de ser días de profunda vida espiritual, acogiendo la llamada de Dios a la conversión de nuestra vida vieja de pecado a la vida nueva de gracia de Dios. Es momento para preguntarse cómo está nuestra fe y nuestra vida cristiana; ante lo que no está de acuerdo con nuestra condición de cristianos es el momento de acoger la misericordia de Dios en el sacramento de la Penitencia, dejarnos perdonar por Dios. Son días también tiempo para la oración, para intensificar nuestra relación personal y comunitaria con Dios mediante la escucha atenta y la meditación contemplativa de la Palabra de Dios. La Semana Santa no sólo nos recuerda la pasión, muerte y resurrección del Nazareno como algo del pasado; nos ayuda a encontrarnos o reencontrarnos con Él, el Viviente, en su Palabra y en los  Sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía, de sentir la cercanía de Dios en la Liturgia y en las procesiones. La fe solo se mantiene fe viva mediante una sincera relación de amistad con Dios en Cristo.


Esto plantea una pregunta elemental para todo cofrade. ¿Eres sólo cofrade o eres también y ante todo cristiano? No es una pregunta retórica. Se puede ser, en efecto, un buen cristiano y un buen cofrade. Pero puede darse también el caso, de que haya cofrades que olviden la condición previa que los define como tales: el cofrade es, antes de nada, un fiel cristiano. Hay cofrades para quienes lo importante es desfilar vestidos con hábito en la procesión, y no tanto vivir como cristianos. Ante esto resuenan las palabras de la Virgen: “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5). Y Él, Cristo, el Señor, muerto y resucitado, nos dice: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 15,12). Y en otro lugar: “Yo soy la vid verdadera” (Jn 15,1). Y añade que el sarmiento -el cristiano, y el verdadero cofrade lo es y debe serlo antes de nada- no puede dar fruto si no permanece unido a la Vid (cf. Jn 15,4).

Sin la unión a Cristo, sin una fe cristiana viva, profesada en comunión con la Iglesia, celebrada en la Liturgia y vivida en la caridad, sin una vida moral coherente con la fe de los cofrades, las cofradías pierden su alma y las procesiones se quedan en meras representaciones. Os invito, pues, a vivir con verdadero espíritu esta Semana Santa. .
( Casimiro López Llorente, Obispo de Segorbe-Castellón)